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TRAS LAS REBELIONES DE 1810 Y 1910, SE ESPERA QUE 2010 RESERVE SORPRESAS A
UN PAÍS CADA VEZ MÁS AGITADO

Eduardo Pérez / Redacción

DIAGONAL conversa con varios adherentes a La Otra Campaña sobre la situación
presente y futura de México y las perspectivas que tiene el movimiento
anticapitalista impulsado por los zapatistas.

LA OTRA CAMPAÑA. El subcomandante Marcos, del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN), al frente de La Otra Campaña en una
manifestación contra las elecciones celebrada en México DF en junio de 2006.
/ Giovanny Garrido / www.sub.coopEn 1810, Miguel Hidalgo comenzó la Guerra
de Independencia. En 1910, Francisco I. Madero llamó a la insurrección que
dio origen a la Revolución Mexicana. Un siglo más tarde, en el mismo país,
está extendido el pensamiento de que los últimos acontecimientos son el
prólogo de algo mucho más grande. Algunas personas van más allá y recurren a
la lógica matemática: 1810, 1910… ¿pasará algo parecido dentro de tres
años? “Los eventos también parecieran seguir un patrón determinado.

La Revolución Mexicana se inicia con el descontento obrero, principalmente
minero, así como por problemáticas relacionadas con el campo. Lo mismo pasa
ahora: Sicartsa [empresa de Michoacán donde en abril pasado la policía mató
a dos mineros en huelga] y Pasta de Conchos [mina de Coahuila con escasas
medidas de seguridad en la que murieron 65 mineros en febrero] fueron
sucesos en los que estuvieron involucrados obreros relacionados con la
minería, y el conflicto en Atenco fue precisamente por cuestiones agrarias.
Tal vez 2010 guarde algún evento histórico, aunque bien podría suceder
antes”, razona Yadira Hidalgo, miembro del equipo de información alternativa
Zapateando, de Xalapa. Más contundente es Carlos Aguirre, director de la
revista Contrahistorias: “Caminamos hacia una nueva revolución mexicana, sin
duda alguna”.

Si echamos un vistazo a la historia, este panorama vertiginoso resulta
extraño. A diferencia de los inestables países de Centro y Sudamérica,
México vivió la mayor parte del siglo XX sin guerras internas, golpes de
Estado o focos guerrilleros importantes. Hoy, a la ya consolidada autonomía
zapatista en la tierra maya del sur se ha sumado otro hecho insólito: en
Oaxaca, la población mantuvo la ciudad bajo su control durante meses.

Todos los activistas consultados rechazan esa supuesta ‘estabilidad
histórica’ y coinciden en señalar al movimiento estudiantil de 1968 como el
origen de los movimientos posteriores. Javier Sigüenza, miembro de la
Cooperativa de Trabajo Hormiga, del Distrito Federal, comenta: “No es que no
hubiese antes en México esa situación de excepción característica de los
movimientos latinoamericanos, sino que todo el movimiento social de los ‘60
y ‘70 es contenido a sangre y fuego. En ese sentido, la estabilidad
institucional que aparentaba el Estado era más bien una estabilidad
simulada, impuesta por un Gobierno autoritario, represor y asesino. En
consecuencia, México no se está latinoamericanizand o, sino que siempre ha
tenido la misma situación de miseria e injusticia que todos los países de
América Latina. Lo que lo hace diferente es que después de más de 70 años de
la dictadura de un partido, el régimen está terriblemente desgastado y la
situación es cada vez más incontenible” .

Aunque el monopolio del Partido Revolucionario Institucional (PRI) acabó en
2000, su recambio, el Partido de Acción Nacional (PAN) con Vicente Fox a la
cabeza, fue sólo una “válvula de escape” que en 2006 cumplió “uno de los
sexenios más desastrosos en la historia de México”, afirma Sigüenza. Rodeado
de denuncias de fraude, en diciembre el PAN renovó su poder a través de
Felipe Calderón, quien “muy probablemente no terminará su período de
gobierno”, augura Aguirre. Hidalgo señala que la ingobernabilidad llegará
“hasta donde la lleve el Estado”. “La gente está cansada y hay quienes
piensan que un cambio radical es mejor que dejar las cosas como están”,
añade.

El papel de La Otra
En este contexto el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) lanza
su Sexta Declaración de la Selva Lacandona, en la que los insurgentes pasan
de su énfasis en los derechos y autonomía indígena a una apuesta decidida
por coordinar las luchas anticapitalistas y no electorales en todo México.
La iniciativa, denominada “La Otra Campaña” en contraposició n a la campaña
electoral que entonces se llevaba a cabo, ha pasado ya su primera fase, en
la que la Comisión Sexta con el Subcomandante Marcos al frente ha recorrido
todo México para escuchar las voces de todos los que luchan. En este
momento, La Otra Campaña vive una fase de definición que llevará en unos
meses a la conformación del Programa Nacional de Lucha. Hasta el momento, la
valoración es buena.

Sigüenza considera que “hablar y escuchar es el principio básico para
empezar a actuar”, aunque matiza que la represión en Atenco y Oaxaca hace
necesario redefinir los objetivos a corto plazo y unir fuerzas junto al
movimiento anti fraude y el oaxaqueño. Aguirre se muestra optimista: “La
Otra Campaña tiene ya presencia en todo el país, y tiende a crecer y a
consolidarse” . Frente al previsible estallido mexicano, ¿qué puede aportar
ese nuevo movimiento? El director de Contrahistorias explica: “La pregunta
que plantea La Otra Campaña es si repetiremos 1910 en el sentido de hacer
una revolución violenta, caótica y con un enorme costo en destrucción
material y de vidas humanas, o si seremos capaces de llevar a cabo esta
revolución de una manera pacífica, civil y racional”.

Desde la Comisión Sexta avisan sobre “una certeza: en poco tiempo se va a
levantar otro viento: el mejor, el más digno, el más honesto y consecuente
que se ha levantado en este país. Y lo que va a pasar no tiene precedentes
en nuestra historia ni en la historia mundial”. Para comprobar si es cierto
habrá que esperar a que el reloj marque la hora de México.

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