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En realidad la ONU no sirve para nada

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por Vicky Pelaez

“Para ser político debes estar dispuesto a traicionar a tu pueblo o dispuesto a morir por él”. — Anónimo

La 60 Cumbre Mundial de la Organización de Naciones Unidas celebrada con bombos y platillos como un acontecimiento vital para alcanzar los Objetivos de Desarrollo de la ONU para el Milenio, acordados en 2000, entre ellos la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, terminó practicamente en un fiasco mundial que augura un nuevo fracaso del milenio. Como es costumbre en estos 60 años de existencia de la ONU, la elegancia de las frases preparadas y pulidas de los oradores, que representaban a más de 170 países, disimuló el vacío de sus agendas y su absoluta sumisión a los caprichos e intereses de Washington a excepción de Venezuela, Cuba, Irán y Bielorusia.

Así después de tres días de deliberaciones fue firmado el documento final de 35 páginas cun un contenido ambiguo, aguado, incierto, sin compromisos ni acciones concretas. La Promesa Mundial de reducir para el año 2015 la pobreza y la enfermedad a la mitad fue debilitada por los cambios y recortes hechos en el plan de Objetivos del Milenio por la influencia del representante de EE.UU. en la ONU John Bolton, llamado el “destructor” de las Naciones Unidas. Este hombre impuesto allí por George Bush, declaró el año pasado que el Consejo de Seguridad de la ONU “debe tener un solo miembro permanente y no los cinco como ahora (Estados Unidos, Rusia, Francia, Gran Bretaña y China) porque ese es el verdadero reflejo de la distribución del poder en el mundo”.

Bolton presionó tanto, amenazando con los recortes en el aporte financiero de Norteamérica a la ONU que asciende a 440 millones de dólares y constituye el 22 por ciento del presupuesto de la organización, que sus miembos tuvieron que ceder. De tal manera, que fue anulado el compromiso de los países ricos firmado en el 2000, de aportar a la asistencia de los países pobres, que son la mayoría, por lo menos 0.7 por ciento del Producto Interno Bruto (PBI) de los países desarrollados. Sin este aporte la pobreza no podrá ser erradicada ni en cien años, pero sin duda alguna aumentará para 2015. Es decir, que en los próximos 100 años cada tres segundos un niño va a seguir muriendo de desnutrición en el planeta que habitamos.

Con 400 enmiendas impuestas por Norteamérica, el borrador del documento final quedó reducido a promesas y futuras deliberaciones. Inclusive la idea principal de EE.UU. de concentrar todos los problemas en el mundo en su “cantaleta” del terrorismo fracasó rotundamente ya que no se llegó al consenso en la definición sobre terrorismo. Precisamente fue la actitud de la única superpotencia en el mundo, que ignoró impunemente las leyes internacionales y su orden, despreció el consenso multilateral y violó la Carta de la ONU, especialmente en Irak y Afganistán, la que impidió dar una dimensión verdadera al terrorismo y sus causas. Como resultado, el documento final condenó todas las formas de terrorismo sin decir cuáles son ni nombrar quiénes son terroristas.

Entonces seguimos en lo mismo. Para las fuerzas de la coalición en Irak que fueron allá “en busca de armas de destrucción masiva”, nunca halladas, todos los miembros de la resistencia son terroristas. A la vez, para el Frente Musulmán y Democrático de Irak que lucha por su liberación nacional Jousif Hamdan, los verdaderos terroristas son los norteamerricanos y sus aliados que invadieron el país en busca del “oro del diablo” – el petróleo.

Lo peligroso del documento final es la eliminación total de la clausula de “desarme nuclear” y el “respeto a la naturaleza”. Todo esto coincide con los planes del Pentágono de retornar a las pruebas nucleares en el próximo año y armar las unidades tácticas de las fuerzas armada con bombas y misiles nucleares para responder a los futuros ataques terroristas.

Todo esto significa que un grupo de terroristas es proyectado a dimensión de un estado – una nueva orientación en la doctrina militar globalizada que arrasará e irradiará pueblos enteros puestos en la lista de sospechosos de alojar o colaborar con un grupo terrorista por alguna de las ya tantas instituciones de inteligencia. Ya el mundo vió lo que pasó en Faluja donde la resistencia iraquí era incontrolable. Según denunció el periódico local al-Basair que protestó por la detención de 17 periodistas que investigaban la reciente masacre, allí no utilizaron bombas nucleares pero sí armas químicas que causó la muerte de niños, mujeres y ancianos por el uso de las armas químicas en Tal Afir.

Es un misterio el porqué los líderes de más de 170 países del mundo pudieron firmar este documento. Parece que jamás pensaron que sus pueblos podrían ser algún día víctimas de su sumisión, lacayismo y falta de personalidad. Solamente Venezuela, Cuba, Bielorusia e Irán rechazaron su firma. El actual Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan solamente lamentó el visto bueno a la nueva ronda de armamentismo nuclear, pero no se atrevió a decir un rotundo no a las armas nucleares.

En realidad ningún secretario general fue capaz en estos 60 años de decir no a la agenda norteamericana a excepción de Kurt Waldheim quien se negó a ceder a Norteamérica y se opusó de la ocupación israelí de Palestina ((1972 – 1981). También está Dag Hammarskjold (1953 – 1961) quien trató de ayudar al gobierno de Patricio Lumumba contra la voluntad de EE.UU. pero Hammarskjold perdió poco después la vida en el Congo, en un “misterioso” accidente de avión.

El actual secretario general, Kofi Annan es el reflejo más radical, alineado y servil de Javier Pérez de Cuellar (1982 – 1991). Si el peruano dijo en 1991 que “la guerra del Golfo Pérsico (la primera) fue una bendición para la ONU porque el organismo empezó a recibir regularmente el dinero de sus miembro, el ghanés, casado con la hija del banquero más rico de Suecia y uno de los líderes de Bilderberg Group, Jacob Wallenberg, no hizo nada para frenar ninguna guerra o abuso.

En la última reunión de Davos se alió con los intereses de las corporaciones, supeditando la agenda de paz y prosperidad del mundo a la voluntadad de las transnacionales y su representante de turno, George Bush. Cree ciegamente en los beneficios del mercado libre y en toda la agenda de los halcones neoliberales del norte, sin darse cuenta o no quiere hacerlo, que la agenda neoliberal impuesta por Estados Unidos que utiliza todos los métodos a su disposición, es la causa principal de la existencia de más de mil millones de hambrientos y desamparados en el mundo. Por su capacidad y habilidad de transmitir los deseos de la Casa Blanca al planeta entero, a Kofi lo llaman “el Mensajero” en los círculos de la ONU.

Con todos estos líderes serviles y con “mensajeros” de esta naturaleza para qué quiere la humanidad un organismo como la ONU. Aquí cabe decir “no me defiendas hermano”

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